La seguridad al momento de
ingresar nuestros datos en Internet es un problema que todos nos hemos
planteado alguna vez. ¿Qué pasa con nuestros datos?, ¿quién los maneja?,
¿pueden las empresas lucrar con ellos?, ¿qué puedo hacer para prevenir que se
filtren?
La cantidad de información que
descansa en Internet es impensable. Cada día son cientos de millones de
formularios los que se rellenan y búsquedas que se realizan (las que, aunque no
las veamos, adjuntan mucha información sobre quiénes somos, dónde estamos, y
qué hacemos), las que se suman a las actualizaciones de estados en redes
sociales, etc.
Cuando rellenamos un formulario
online, lo que estamos haciendo es proporcionarle voluntariamente los datos a
un grupo de personas que no conocemos. Estos datos son almacenados en
servidores y, normalmente, sirven para luego hacer investigaciones de mercado,
salvo en aquellos sitios que sus políticas de privacidad estipulen lo contrario
que rara vez leemos.
Las claves que usamos para proteger
nuestros datos en Internet deben ser complejas.
La mayoría de las veces, la
información que proporcionamos pasa a ser de propiedad de la empresa sueña del
portal web y normalmente no va a ser utilizada con ningún otro fin, pero
existen excepciones, como Facebook, que comparte esa información con los
desarrolladores de aplicaciones y juegos para la red social.